El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó este viernes a Estados Unidos de impulsar «alianzas de ultraderecha» que, según afirmó, evocan al fascismo hitleriano y a la Operación Cóndor. Sus declaraciones surgieron como respuesta a las afirmaciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien sostuvo que el Gobierno cubano ha contribuido a fortalecer movimientos de extrema izquierda en Estados Unidos y en otros países del continente.
A través de sus redes sociales, Díaz-Canel señaló que se están promoviendo alianzas con una «proyección transnacional» para enfrentar a una supuesta «izquierda radical» global. Además, cuestionó si estas acusaciones buscan servir de justificación para futuras acciones contra Cuba y aseguró que el verdadero riesgo para la humanidad proviene de la «filosofía del despojo» que, a su juicio, guía las acciones de la ultraderecha internacional.
El mandatario cubano también responsabilizó a lo que denominó «la derecha imperial y sus aliados» de diversos conflictos y violaciones a los derechos humanos, mencionando entre ellos la guerra en Gaza, los asesinatos extrajudiciales, el trato a los migrantes, ataques contra civiles en Irán y el embargo estadounidense impuesto a la isla.
Las declaraciones de Díaz-Canel responden a un discurso pronunciado el jueves por Marco Rubio durante la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, celebrada en Washington. En ese encuentro, el secretario de Estado afirmó que el régimen cubano ha mantenido vínculos históricos con organizaciones y movimientos de extrema izquierda en Estados Unidos, el hemisferio occidental y otras regiones.
Según el Departamento de Estado, el objetivo de la reunión fue abordar lo que la Administración del presidente Donald Trump considera un aumento del terrorismo político de extrema izquierda a nivel internacional. La entidad sostiene que este tipo de extremismo es actualmente responsable de más ataques y complots en Estados Unidos que cualquier otra categoría ideológica.
Este nuevo intercambio de acusaciones ocurre en medio de una relación diplomática marcada por fuertes tensiones. Desde comienzos de año, Washington ha incrementado la presión sobre La Habana mediante nuevas sanciones económicas y restricciones energéticas, mientras Cuba enfrenta una profunda crisis económica. Proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estiman que la economía cubana podría contraerse al menos un 6.5 %, mientras analistas independientes calculan que la caída acumulada entre 2020 y 2025 supera el 15 %.



