Cada 31 de Enero se habla de la Juventud como si perteneciera únicamente al futuro, cuando en realidad representa el presente. Miles de Jóvenes en la República Dominicana estudian, trabajan y se esfuerzan por salir adelante en un entorno que muchas veces exige paciencia, pero ofrece pocas oportunidades reales.
La Juventud no busca protagonismo vacío; exige espacios concretos: una educación que prepare para la vida, un trabajo que dignifique y una participación que sea escuchada. Cuando estas puertas no se abren, el país no pierde solo Juventud; pierde talento, innovación y esperanza.
Las autoridades deben comprender que escuchar a los Jóvenes no es un gesto simbólico ni un acto de buena voluntad, sino una necesidad social impostergable. Incluirlos fortalece las instituciones, renueva la confianza colectiva y garantiza una visión más amplia del desarrollo nacional.
Reconocer a la Juventud implica entender que el progreso comienza cuando se le permite avanzar. Apostar por ella no es un compromiso con el futuro, sino una decisión urgente del presente.
Por: Delkis Núñez
Miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo



